martes, 20 de noviembre de 2007

Crimenes en codigos - capitulo 2

Capítulo 2

Esa noche soñé con todo esto de los códigos.
A la mañana siguiente, me fui a la imprenta tratando de imaginarme lo que quería decir ese papel. Al llegar, mi jefe me preguntó porque había faltado, no le quise mentir, así que trate de explicarle entonces el me recomendó un amigo psiquiatra, pero le agradecí su preocupación y termine pidiéndole disculpas.
Aproximadamente, al llegar las 5 de la tarde, el dueño de la imprenta me pidió que le lleve todas las tarjetas que había hecho en el día a su oficina porque tenía un cliente que las quería comprar. Bajé a toda velocidad para no demorar al cliente, dado que mi maquinaria esta cuatro pisos más arriba, en el preciso momento en que llegaba al último piso me choqué con Mario Gómez, un compañero muy corpulento que subía a decirme que era un chiste de Ernesto Ramírez (el más divertido de toda la imprenta). Al ser envestido por ese cuerpo tan musculoso y venir a tanta velocidad bajé un piso rebotando mi cabeza en cada uno de los escalones.
Terminé de caer completamente desmayado por los golpes y me llevaron al hospital, cuando me desperté estaba acostado en una camilla al lado de una gran ventana verde que daba a una esquina enorme. Al lado mío estaba Ernesto llorando y pidiéndome disculpas, le pregunté por qué lloraba y por qué las disculpas, entonces él me respondió con su voz finita: -¡perdóname no sabía que iba a pasar todo esto! -¡te quise hacer un chiste y mirá como terminó!, después de estas disculpas le pregunté en que hospital me encontraba y el tan compungido y solícito me respondió que estábamos en el hospital Italiano en la calle Griveo; agregando que lo había pedido expresamente dado que él vivía en frente del hospital y que contara con él para lo que quisiera.
Le agradecí muchísimo su acción, pero le rogué que no se sintiera con tanta culpa que después de todo si yo no hubiera bajado tan aprisa no hubiese pasado nada. En ese momento miré mi reloj y como eran las 19 horas y estaba oscureciendo le pedí que se fuera a su casa agradeciéndole desde ya todo lo que había hecho por mí. Él muy emocionado me saludó y me repitió que lo llamará a cualquier hora si necesitaba algo le agradecí nuevamente y lo vi alejarse hacia su casa, no le saqué la vista de encima hasta ver donde entraba cuando terminó de desaparecer su imagen me quede pensando en todo lo que había ocurrido esbozando una sonrisa recordando el suceso. A la media hora de que se fuera Ernesto vino un médico quien me preguntó cómo estaba y si necesitaba algo entonces le pedí si me podían dar algo de comer y beber y algo para sacar el aburrimiento, a lo que me respondió que el vaso de agua era posible pero algo divertido no me podía traer y que lo único divertido que se podía hacer era hablar con el compañero de pieza cosa que tampoco pudo ser dado que me encontraba en una habitación individual. Con el constante aburrimiento me puse a revisar los bolsillos de mi pantalón. Encontré un pañuelo lleno de mocos y un papelito chiquito lo abrí y era el papel del código que había encontrado en el libro, en aquel momento lo volví a leer como quince veces más. Inmediatamente recordé la charla que había tenido con Ernesto y me di cuenta de que había palabras que coincidían: “Griveo, 22/06/1983”. En ese instante entró el médico quien me traía el vaso de agua y le pregunté a qué altura estaba el hospital, me dijo que estábamos al 5206, le agradecí el vaso de agua y además le comente que me sentía cansado (so pretexto para que se retirará) y yo pudiera seguir pensando en todo lo que me estaba sucediendo. Observé nuevamente la casa donde había entrado Ernesto y me cercioré del número de su casa que era el 5223 después de esto leí nuevamente el papel y me fije si la hora coincidía. En el papel estaba escrito 21:35 p.m. y en mi reloj eran las 20:58 p.m. asombrado por tantas coincidencia porque además su apellido “RAMIREZ” cerraba todo, todo coincidía: “Griveo 5223 22/06/1983 21:35 p.m. Ramírez”.
Absorto en mis pensamiento miraba a través de la ventana cuando de repente alrededor de las 22:30 hs. Hubo un amontonamiento de gente que se deshizo al momento de llegar la policía. Atemorizado, sobresaltado, inquieto sin saber que hacer llamé al médico y le pregunté que había sucedido éste me respondió que hubo un crimen. Mi desesperación fue tan grande que salí corriendo del hospital para meterme directamente en la casa de Ernesto. No me daba cuenta realmente de lo que hacía. Atropellaba a todos inclusive a los policías que allí se encontraban. Cuando entré algo me sorprendió porque todos estaba demasiado ordenado, limpio y yo sabía porque lo conocía a Ernesto que era demasiado desordenado. Esta situación me desoriento pero además me preocupó muchísimo entonces sin que la policía se diera cuenta tomé una llave a la cual vi que estaba sobre la mesada de la cocina y me retiré antes de que ellos me echaran.
Me quede sentado en la esquina del hospital observando hacia la casa y esperando que la policía se retirará de ella. Estos recién se fueron alrededor de las 4:30 de la madrugada. Cuando vi todo despejado y que no corría peligro retorné y revisé todo. Busqué durante tres horas sin encontrar nada. Me encontraba decepcionado, desilusionado, desencantado entonces resolví apagar las luces que habían sido dejado encendidas por los policías cuando al apagar la luz de la pieza vi que la puerta del armario tenía un manchón de pintura fosforescente esto me sorprendió muchísimo y decidí abrirla y revisé dentro de las camperas que se encontraban allí para decepcionarme nuevamente dado que no encontré nada absolutamente nada. Enojado, furioso terriblemente cansado cerré la puerta con todas mis fuerzas y dado que me bronca era tan grande tomé un cenicero de mármol y lo arrojé hacia la puerta con tal mala suerte que la puerta se rompió pero ¡oh! Sorpresa apareció un papel el cual tenía una nueva pista:”36 367 3427 83 8622 2 867” ¡jajaja! La bronca me sirvió de algo y también mi perseverancia. Me fui a mi casa pensando como descifrarlo y ahí me di cuenta que debía cambiar números por letras. Esto me di cuenta al mirar mi celular……..

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