El crimen en códigos
(capitulo 1)
Mi nombre es Jonathan y les voy a contar una de mis historias. Esto es una historia real, que viví cuando tenia 24 años, y trabajaba en una imprenta.
Ese lugar era muy grande y ademas se manejaban muchas cosas.
Pero un dia en los noticieros y diarios se reporto el asesinato de una familia que vivia alli. Era una de las familias mas importantes del lugar, nada mas y nada menos la familia del gobernador. Miles de policias trabajaron en el caso, pero no descubrieron ni un rastro minimo.
Un dia salgo a trabajar y decidi echar un vistazo a la casa de la familia que habia sido asesinada. No habia nadie en el lugar. Los muebles de la casa todavía estaban. Las luces estaban apagadas era de noche, creo que cualquier persona hubiera dicho:-“mejor me voy de aquí antes de que haya problemas y sospechen algo de mi”- asi que me di media vuelta y me dirigi a la misma puerta por la que había entrado. Yendo hacia la salida me golpee con un escritorio que habia en aquel lugar, me lastime la rodilla, en ese instante vi un troso de papel que caia de ese mueble. Lo levante y no lo pense dos veces en leer lo que tenia escrito. El papel estaba partido, y tenia unos símbolos que no podia descifrar, porque no eran palabras sino que era una especie de codigos. Sali con el papel en mi bolsillo y me fui directo a la oficina de policias.
Al llegar al lugar, entre y les entregue el papel explicándoles todo. Los policias se pensaron que les estaba jugando una broma y tiraron el papel al tacho y me echaron:-“fuera de aquí, no puedes jugarcon la muerte de una familia tan importante”-digieron los policías.
No pude dormir en toda la noche, pues tenia esas ganas tan grandes de averiguarar que era lo que queria decir esos símbolos raros. Podian ser unos dibujos que estuvieran haciendo los hijos del gobernador, o cualquier otra cosa, pero no puede llegar a una decisión logica.
Al dia siguiente decidi no ir a trabajar por que seguia pensando en el pedaso de papel que habia encontrado. El dia termino sin encontrarle una solucion al jeroglífico que tenia enfrente de mi. Al otro dia decidi saber a mis obligaciones avituales y no pensar mas sobre este incidente. Para a las tres semana de haber encontrado el mensaje, ocurrio otro asesinato.
Este no fue el de una familia muy importante, pero lo que se es que el asesinato fue el mismo, ya que asesino a todos y no dejo ningun rastro. Entonces pense que si yo entraba a la casa de esta familia...
Podria encontrar otra pista, como la que habia encontrado en la casa del gobernador.
Fui a mi casa, pues al pasar por el hogar de la familia asesinada estaba todo lleno de policias. No entendia el por que, por que yo me involucre tanto en este caso, esto lo que debería estar investigando la policia, no yo. Tal vez por que yo habia descubierto aquel papel que me hizo pensar tanto, pero ¿ si tengo razon en lo que pienso a veces ? y ¿ si era su hijo dibujando?, no se pero habia algo que hacia que yo no pudiera dejar de pensar en aquel papel, podria ser un juego del destino, que me hizo llevar a cavo este caso.
Eran las 3:42 am y no habia nadie en la casa de la familia, los Struzzi, haci que entre y busque por todos lados con mi literna. Encontre en una biblioteca de la casa un gran libro de aspecto raro y me lo lleve a mi casa. El libro se llamaba “ NUMERO 23”. Lo comence a leer y me atrapo bastante, pero no entendia, hasta el momento, por que el titulo,”NUMERO 23”
Estaba leyendo pero casi me dormia hasta que llegue a la pagina 22, entonces me dije a mi mismo:-“termino esta pagina y voy a dormir, mañana tengo que ir a trabajar”-.
Termino de leer la pagina 22 y paso a la siguiente pagina para poner el separador a si poder seguir leyendo después, pero en la misteriosa pagina 23 otro troso de papel aparecio. Este si se entendia, pues estaba en castellano, decia una dirección, una fecha, un horario y un apellido. Lo que decia era lo siguiente: -“GRIVEO 5223 22/06/1983 21:35 PM RAMÍREZ”. -¿Qué es esto?- Me pregunte. No comprendia nada, asi que guarde el libro y la dirección junto al trozo de papel que habia encontrado en la casa del gobernador sobre el escritorio . me fui a mi cuarto pensando en este hallazgo con suerte consegui el sueño, pero igual me sentia confundido...
viernes, 7 de diciembre de 2007
miércoles, 28 de noviembre de 2007
Un caso incompleto- Capitulo 1
UN CASO INCONPLETO
1º Capitulo:
Martín Gousovskki. Ese nombre no se me borraba de la cabeza. Tenia que saber quien era o quien es.
Esto ya había sucedido antes, cada vez que soñaba con el nombre de una persona, luego era asesinada y me tocaba resolver ese caso.
No sabia por donde empezar, con que razón lo buscaría; no podía decirle que tuve un sueño en donde el moría. Lo más probable era que pensara que no estaba en mis cabales.
Pero no tuve opción; antes de comenzar la búsqueda decidí tomarme un tiempo para descansar y pensar en lo que iba a hacer.
Opté por salir a caminar por mi barrio
Todas las veces que me sucedió esto no le preste atención, pero esta vez era distinto, sentí que no podía dejar pasar esta oportunidad. Aunque había muchas preguntas por responder ¿Quién era?, ¿había muerto? ¿Cómo iba a resolver un caso que aún no sabia quien era, ni si estaba muerto.
Lo único que podía hacer era esperar o quizás buscarlo y terminar encerrado en un manicomio.
Ninguna de estas opciones me convencía, y opté por una tercer opción: ir al teatro, era lo único que me despejaría de tanto misterio. Allí fui.
Al llegar y ver tantas carteleras de obras decidí consultar con mi amigo Alberto que trabajaba en el teatro; no es por que sea amigo mío, pero era excelente recomendando.
Allá estaba orientando a algunas personas, como era su costumbre. Fui a saludarlo.
-Alberto: Poarot tanto tiempo, ya se andas necesitando un poco de distracción ¿no?
-Poarot: Como negarlo,¿ y a quien más a vos le podría pedir una recomendación?
-Alberto: Bueno, veo que hay costumbres que nunca cambian amigo mío. Pasa por acá…………Acá tengo algo de tu estilo, ¿Qué te parece?”Un caso incompleto”
-Poarot: ¿ Y quienes actúan?
-Alberto: Mariana Vasmerlasi, Juliana De Meski y Martín Gousovski estos son los principales.
-Poarot: Martín Gousovski, ese nombre. No, no puede ser.
-Alberto: ¿Estas bien?
-Poarot: Si, si, bueno voy a ver esta obra ¿Qué otra podría ser si no una que la recomienda un amigo?-Mis palabras sonaron temblorosas y confusas.
Me apresure y allá fui; en esa sala se irían las dudas o comenzaría un nuevo caso…
Continuara…………
1º Capitulo:
Martín Gousovskki. Ese nombre no se me borraba de la cabeza. Tenia que saber quien era o quien es.
Esto ya había sucedido antes, cada vez que soñaba con el nombre de una persona, luego era asesinada y me tocaba resolver ese caso.
No sabia por donde empezar, con que razón lo buscaría; no podía decirle que tuve un sueño en donde el moría. Lo más probable era que pensara que no estaba en mis cabales.
Pero no tuve opción; antes de comenzar la búsqueda decidí tomarme un tiempo para descansar y pensar en lo que iba a hacer.
Opté por salir a caminar por mi barrio
Todas las veces que me sucedió esto no le preste atención, pero esta vez era distinto, sentí que no podía dejar pasar esta oportunidad. Aunque había muchas preguntas por responder ¿Quién era?, ¿había muerto? ¿Cómo iba a resolver un caso que aún no sabia quien era, ni si estaba muerto.
Lo único que podía hacer era esperar o quizás buscarlo y terminar encerrado en un manicomio.
Ninguna de estas opciones me convencía, y opté por una tercer opción: ir al teatro, era lo único que me despejaría de tanto misterio. Allí fui.
Al llegar y ver tantas carteleras de obras decidí consultar con mi amigo Alberto que trabajaba en el teatro; no es por que sea amigo mío, pero era excelente recomendando.
Allá estaba orientando a algunas personas, como era su costumbre. Fui a saludarlo.
-Alberto: Poarot tanto tiempo, ya se andas necesitando un poco de distracción ¿no?
-Poarot: Como negarlo,¿ y a quien más a vos le podría pedir una recomendación?
-Alberto: Bueno, veo que hay costumbres que nunca cambian amigo mío. Pasa por acá…………Acá tengo algo de tu estilo, ¿Qué te parece?”Un caso incompleto”
-Poarot: ¿ Y quienes actúan?
-Alberto: Mariana Vasmerlasi, Juliana De Meski y Martín Gousovski estos son los principales.
-Poarot: Martín Gousovski, ese nombre. No, no puede ser.
-Alberto: ¿Estas bien?
-Poarot: Si, si, bueno voy a ver esta obra ¿Qué otra podría ser si no una que la recomienda un amigo?-Mis palabras sonaron temblorosas y confusas.
Me apresure y allá fui; en esa sala se irían las dudas o comenzaría un nuevo caso…
Continuara…………
Un caso incompleto- Capitulo 2
UN CASO INCOMPLETO
2° Capítulo: Un accidente teatral
Allí estaba, esperando a que la gente avanzara para poder entrar a la sala, millones de cosas se me pasaban por la cabeza, ese nombre no se me borraba . Segundo tras segundo mi mente lo nombraba y sentía que mi cuerpo estallaría . En ese momento un segundo era equivalente a horas.
Ya estaba allí, entré y vi a la gente entusiasmada esperando a que la función comenzara . Uno de los primeros asientos era el mío, en el cual estaba muy cómodo, los nervios ya dejaron de retumbar en mi cabeza y también podía ver como se preparaban y como se arreglaban cada uno de los que actuarían en esta obra teatral . Una habitación recibía el nombre de Martín Gousovskki, otra vez volvió y mi cabeza comenzó a pronunciar ese nombre y los nervios cada vez eran mayores.
Mucha gente se encontraba, gente mayor y adolescentes . Pareciera ser una obra importante en la zona.
El tiempo transcurría y la obra no comenzaba ya habían pasado 15 minutos de la hora en la cual la obra debía comenzar . Preocupado, “paré mis orejas” para poder escuchar si alguien hablaba sobre la demora, pero lo único que escuché fue que siempre hay alguna demora en esta obra . Nada me convenció . Estaba muy seguro de que algo había sucedido o sucedería y decidí quedarme ahí, pero si el tiempo seguía transcurriendo me levantaría e iría a ver que había ocurrido.
Los nervios y la intriga me consumían . ¿Cómo era Gousovskki? ¿por qué la obra se demoraba tanto? No aguantaba un segundo más pero por una cuestión de respeto me quede allí esperando que la obra comenzara y tratando de tranquilizarme.
Las luces se apagaron, tranquilo me quedé sabiendo que la obra estaba por comenzar, pero me equivoqué las luces siguieron apagadas por un buen rato hasta que la gente comenzó a gritar y a protestar porque querían que la obra empezara.
Miraba el reloj a cada instante, pero ya habían transcurrido 35 minutos . No esperé más, me levanté, y en ese instante escuché una gran detonación PUUM!!. Me quedé paralizado, ahora sí, estaba seguro de que había sucedido algo, al instante una persona al subió escenario y dijo que había ocurrido un problema, que no nos descontrolemos que la obra comenzaría de todas formas.
Me quedé allí sentado nadie entendía absolutamente nada, hasta que de repente, una persona subió al escenario, y pude apreciar que estaba llorando ya que me encontraba en los primeros asientos . Ésta persona dijo: “ Disculpen, pero ha ocurrido un accidente, se deberán retirar, su dinero será devuelto . Hasta la próxima “.
Era mi momento, Gousovskki estaba metido en este problema, estaba seguro, la frustración de la gente y el enojo era de esperarse, pero era mi momento, era el día en el cual resolvería otro caso.
Al pararme para ir a buscar el dinero que había pagado para ir a ver la obra, una persona con una capucha y muy desarreglado se me acerca y fijamente me mira, no le llegué a ver su rostro ya que la luz se encontraba apagada, fijamente también lo observé. Nervios , terror y muchísimas cosas se me pasaron en ese momento por la cabeza...
Continuará...
Autores: Juan Ignacio Suárez, Lucas Velardita, Anahí Puma Chuca
2° Capítulo: Un accidente teatral
Allí estaba, esperando a que la gente avanzara para poder entrar a la sala, millones de cosas se me pasaban por la cabeza, ese nombre no se me borraba . Segundo tras segundo mi mente lo nombraba y sentía que mi cuerpo estallaría . En ese momento un segundo era equivalente a horas.
Ya estaba allí, entré y vi a la gente entusiasmada esperando a que la función comenzara . Uno de los primeros asientos era el mío, en el cual estaba muy cómodo, los nervios ya dejaron de retumbar en mi cabeza y también podía ver como se preparaban y como se arreglaban cada uno de los que actuarían en esta obra teatral . Una habitación recibía el nombre de Martín Gousovskki, otra vez volvió y mi cabeza comenzó a pronunciar ese nombre y los nervios cada vez eran mayores.
Mucha gente se encontraba, gente mayor y adolescentes . Pareciera ser una obra importante en la zona.
El tiempo transcurría y la obra no comenzaba ya habían pasado 15 minutos de la hora en la cual la obra debía comenzar . Preocupado, “paré mis orejas” para poder escuchar si alguien hablaba sobre la demora, pero lo único que escuché fue que siempre hay alguna demora en esta obra . Nada me convenció . Estaba muy seguro de que algo había sucedido o sucedería y decidí quedarme ahí, pero si el tiempo seguía transcurriendo me levantaría e iría a ver que había ocurrido.
Los nervios y la intriga me consumían . ¿Cómo era Gousovskki? ¿por qué la obra se demoraba tanto? No aguantaba un segundo más pero por una cuestión de respeto me quede allí esperando que la obra comenzara y tratando de tranquilizarme.
Las luces se apagaron, tranquilo me quedé sabiendo que la obra estaba por comenzar, pero me equivoqué las luces siguieron apagadas por un buen rato hasta que la gente comenzó a gritar y a protestar porque querían que la obra empezara.
Miraba el reloj a cada instante, pero ya habían transcurrido 35 minutos . No esperé más, me levanté, y en ese instante escuché una gran detonación PUUM!!. Me quedé paralizado, ahora sí, estaba seguro de que había sucedido algo, al instante una persona al subió escenario y dijo que había ocurrido un problema, que no nos descontrolemos que la obra comenzaría de todas formas.
Me quedé allí sentado nadie entendía absolutamente nada, hasta que de repente, una persona subió al escenario, y pude apreciar que estaba llorando ya que me encontraba en los primeros asientos . Ésta persona dijo: “ Disculpen, pero ha ocurrido un accidente, se deberán retirar, su dinero será devuelto . Hasta la próxima “.
Era mi momento, Gousovskki estaba metido en este problema, estaba seguro, la frustración de la gente y el enojo era de esperarse, pero era mi momento, era el día en el cual resolvería otro caso.
Al pararme para ir a buscar el dinero que había pagado para ir a ver la obra, una persona con una capucha y muy desarreglado se me acerca y fijamente me mira, no le llegué a ver su rostro ya que la luz se encontraba apagada, fijamente también lo observé. Nervios , terror y muchísimas cosas se me pasaron en ese momento por la cabeza...
Continuará...
Autores: Juan Ignacio Suárez, Lucas Velardita, Anahí Puma Chuca
Un caso incompleto-Capitulo 3
Un caso incompleto
Capitulo 3 -Una obra sin final-
No conocía a ese hombre pero era la única persona que tenia la misma curiosidad que yo por este supuesto caso… Otra ves comenzaron las dudas, las preguntas no se me borraban de la mente… ¿Por qué fue a ese hombre al primero que le consulte mis dudas y mi ansiedad por resolver este caso?...
Ahora sinceramente no me importaba tanto eso, aunque debo confesar que siempre fui de tener mis dudas sobre todo, lo único de interés general en este instante era saber que es lo que habría ocurrido en ese lugar, ¿por que tan repentinamente se cánselo todo, cuando estaba saliendo todo normalmente?
Por un momento sentí que algo me había traído hasta aquí, podría haber sido como una intuición o algo así, pero no estaba seguro de nada. Quizás estas cosas resulten algo confusas pero el fin era resolver este misterio. Deje las preguntas de lado y me dirigí a los camarines. Allí fui.
No podía alcanzar a ver mucho, la gente se había amontonado en ese lugar. Me tuve que quedar afuera esperando poder averiguar algo de lo ocurrido. Por fin alcancé a hablar con un policía q se encontraba ahí.
Poarot- ¿Qué ocurrió?, ¿Por qué se cánselo la obra?....
Policía- hubo un inconveniente con uno de los actores, no se presento y recibieron una llamada informando que falleció… la verdad una pena lo ocurrido, pero hoy en día uno nunca sabe cuanto tiempo va a durar en este mundo..
Poarot- pero… por que toda esa gente en el camarín... ¿qué fue lo que sucedió?
Policía- es que una de las actrices era la novia de este muchacho… y al recibir tremenda noticia se desmayo, pero por suerte ya se recupero.
Poarot- ¿y cómo se llama el muchacho?
Policía- eh… si mal no me equivoco… Martín Gosouskki o algo así… no recuerdo muy bien…bueno un gusto... me retiro. Hasta luego.
Creo solamente haber escuchado la mitad de lo que dijo el policía, lo único que me quedo en la cabeza era ese nombre, aquel nombre había estado en mi cabeza todo el día….me dirigí a la comisaría mas cercana al lugar.
Allí me encontré con el comisario Fagginna, y le pregunte sobre este caso que tanta curiosidad había despertado en mí. Le pregunte si me podía hacer cargo de este caso pero se negó por completo a mi oferta.
Yo sabia que este caso era para mi, no me importaron las palabras del comisario Fagginna y me dirigí a buscar un poco mas de información sobre este caso.
Llegue al teatro y pregunte por la novia del difunto, me comunicaron que recién había partido hacia su departamento.
Me apresure para poder alcanzarla. Allí estaba a punto de tomar un taxi, la detuve rápidamente para poder interrogarla. Sus ojos estaban llenos de lagrimas, por un momento preferí dejarla ir, pero no podía quedarme con la incertidumbre de no saber que era lo que había sucedido. No tuve mas opción que preguntárselo.
Me presente como el detective Poarot y la invite a tomar un café a un bar que quedaba cerca de allí, para así poder platicar más tranquilos. Sus lágrimas se derramaban por su rostro, no podía hablar pero hizo una seña afirmativa con la cabeza. Allí fuimos.
***Polimeni Nicolás – Roldan Maria Belén***
El final lo elegis vos.
¿que final le pondrias?....
Capitulo 3 -Una obra sin final-
No conocía a ese hombre pero era la única persona que tenia la misma curiosidad que yo por este supuesto caso… Otra ves comenzaron las dudas, las preguntas no se me borraban de la mente… ¿Por qué fue a ese hombre al primero que le consulte mis dudas y mi ansiedad por resolver este caso?...
Ahora sinceramente no me importaba tanto eso, aunque debo confesar que siempre fui de tener mis dudas sobre todo, lo único de interés general en este instante era saber que es lo que habría ocurrido en ese lugar, ¿por que tan repentinamente se cánselo todo, cuando estaba saliendo todo normalmente?
Por un momento sentí que algo me había traído hasta aquí, podría haber sido como una intuición o algo así, pero no estaba seguro de nada. Quizás estas cosas resulten algo confusas pero el fin era resolver este misterio. Deje las preguntas de lado y me dirigí a los camarines. Allí fui.
No podía alcanzar a ver mucho, la gente se había amontonado en ese lugar. Me tuve que quedar afuera esperando poder averiguar algo de lo ocurrido. Por fin alcancé a hablar con un policía q se encontraba ahí.
Poarot- ¿Qué ocurrió?, ¿Por qué se cánselo la obra?....
Policía- hubo un inconveniente con uno de los actores, no se presento y recibieron una llamada informando que falleció… la verdad una pena lo ocurrido, pero hoy en día uno nunca sabe cuanto tiempo va a durar en este mundo..
Poarot- pero… por que toda esa gente en el camarín... ¿qué fue lo que sucedió?
Policía- es que una de las actrices era la novia de este muchacho… y al recibir tremenda noticia se desmayo, pero por suerte ya se recupero.
Poarot- ¿y cómo se llama el muchacho?
Policía- eh… si mal no me equivoco… Martín Gosouskki o algo así… no recuerdo muy bien…bueno un gusto... me retiro. Hasta luego.
Creo solamente haber escuchado la mitad de lo que dijo el policía, lo único que me quedo en la cabeza era ese nombre, aquel nombre había estado en mi cabeza todo el día….me dirigí a la comisaría mas cercana al lugar.
Allí me encontré con el comisario Fagginna, y le pregunte sobre este caso que tanta curiosidad había despertado en mí. Le pregunte si me podía hacer cargo de este caso pero se negó por completo a mi oferta.
Yo sabia que este caso era para mi, no me importaron las palabras del comisario Fagginna y me dirigí a buscar un poco mas de información sobre este caso.
Llegue al teatro y pregunte por la novia del difunto, me comunicaron que recién había partido hacia su departamento.
Me apresure para poder alcanzarla. Allí estaba a punto de tomar un taxi, la detuve rápidamente para poder interrogarla. Sus ojos estaban llenos de lagrimas, por un momento preferí dejarla ir, pero no podía quedarme con la incertidumbre de no saber que era lo que había sucedido. No tuve mas opción que preguntárselo.
Me presente como el detective Poarot y la invite a tomar un café a un bar que quedaba cerca de allí, para así poder platicar más tranquilos. Sus lágrimas se derramaban por su rostro, no podía hablar pero hizo una seña afirmativa con la cabeza. Allí fuimos.
***Polimeni Nicolás – Roldan Maria Belén***
El final lo elegis vos.
¿que final le pondrias?....
martes, 20 de noviembre de 2007
Crimenes en codigos - capitulo 2
Capítulo 2
Esa noche soñé con todo esto de los códigos.
A la mañana siguiente, me fui a la imprenta tratando de imaginarme lo que quería decir ese papel. Al llegar, mi jefe me preguntó porque había faltado, no le quise mentir, así que trate de explicarle entonces el me recomendó un amigo psiquiatra, pero le agradecí su preocupación y termine pidiéndole disculpas.
Aproximadamente, al llegar las 5 de la tarde, el dueño de la imprenta me pidió que le lleve todas las tarjetas que había hecho en el día a su oficina porque tenía un cliente que las quería comprar. Bajé a toda velocidad para no demorar al cliente, dado que mi maquinaria esta cuatro pisos más arriba, en el preciso momento en que llegaba al último piso me choqué con Mario Gómez, un compañero muy corpulento que subía a decirme que era un chiste de Ernesto Ramírez (el más divertido de toda la imprenta). Al ser envestido por ese cuerpo tan musculoso y venir a tanta velocidad bajé un piso rebotando mi cabeza en cada uno de los escalones.
Terminé de caer completamente desmayado por los golpes y me llevaron al hospital, cuando me desperté estaba acostado en una camilla al lado de una gran ventana verde que daba a una esquina enorme. Al lado mío estaba Ernesto llorando y pidiéndome disculpas, le pregunté por qué lloraba y por qué las disculpas, entonces él me respondió con su voz finita: -¡perdóname no sabía que iba a pasar todo esto! -¡te quise hacer un chiste y mirá como terminó!, después de estas disculpas le pregunté en que hospital me encontraba y el tan compungido y solícito me respondió que estábamos en el hospital Italiano en la calle Griveo; agregando que lo había pedido expresamente dado que él vivía en frente del hospital y que contara con él para lo que quisiera.
Le agradecí muchísimo su acción, pero le rogué que no se sintiera con tanta culpa que después de todo si yo no hubiera bajado tan aprisa no hubiese pasado nada. En ese momento miré mi reloj y como eran las 19 horas y estaba oscureciendo le pedí que se fuera a su casa agradeciéndole desde ya todo lo que había hecho por mí. Él muy emocionado me saludó y me repitió que lo llamará a cualquier hora si necesitaba algo le agradecí nuevamente y lo vi alejarse hacia su casa, no le saqué la vista de encima hasta ver donde entraba cuando terminó de desaparecer su imagen me quede pensando en todo lo que había ocurrido esbozando una sonrisa recordando el suceso. A la media hora de que se fuera Ernesto vino un médico quien me preguntó cómo estaba y si necesitaba algo entonces le pedí si me podían dar algo de comer y beber y algo para sacar el aburrimiento, a lo que me respondió que el vaso de agua era posible pero algo divertido no me podía traer y que lo único divertido que se podía hacer era hablar con el compañero de pieza cosa que tampoco pudo ser dado que me encontraba en una habitación individual. Con el constante aburrimiento me puse a revisar los bolsillos de mi pantalón. Encontré un pañuelo lleno de mocos y un papelito chiquito lo abrí y era el papel del código que había encontrado en el libro, en aquel momento lo volví a leer como quince veces más. Inmediatamente recordé la charla que había tenido con Ernesto y me di cuenta de que había palabras que coincidían: “Griveo, 22/06/1983”. En ese instante entró el médico quien me traía el vaso de agua y le pregunté a qué altura estaba el hospital, me dijo que estábamos al 5206, le agradecí el vaso de agua y además le comente que me sentía cansado (so pretexto para que se retirará) y yo pudiera seguir pensando en todo lo que me estaba sucediendo. Observé nuevamente la casa donde había entrado Ernesto y me cercioré del número de su casa que era el 5223 después de esto leí nuevamente el papel y me fije si la hora coincidía. En el papel estaba escrito 21:35 p.m. y en mi reloj eran las 20:58 p.m. asombrado por tantas coincidencia porque además su apellido “RAMIREZ” cerraba todo, todo coincidía: “Griveo 5223 22/06/1983 21:35 p.m. Ramírez”.
Absorto en mis pensamiento miraba a través de la ventana cuando de repente alrededor de las 22:30 hs. Hubo un amontonamiento de gente que se deshizo al momento de llegar la policía. Atemorizado, sobresaltado, inquieto sin saber que hacer llamé al médico y le pregunté que había sucedido éste me respondió que hubo un crimen. Mi desesperación fue tan grande que salí corriendo del hospital para meterme directamente en la casa de Ernesto. No me daba cuenta realmente de lo que hacía. Atropellaba a todos inclusive a los policías que allí se encontraban. Cuando entré algo me sorprendió porque todos estaba demasiado ordenado, limpio y yo sabía porque lo conocía a Ernesto que era demasiado desordenado. Esta situación me desoriento pero además me preocupó muchísimo entonces sin que la policía se diera cuenta tomé una llave a la cual vi que estaba sobre la mesada de la cocina y me retiré antes de que ellos me echaran.
Me quede sentado en la esquina del hospital observando hacia la casa y esperando que la policía se retirará de ella. Estos recién se fueron alrededor de las 4:30 de la madrugada. Cuando vi todo despejado y que no corría peligro retorné y revisé todo. Busqué durante tres horas sin encontrar nada. Me encontraba decepcionado, desilusionado, desencantado entonces resolví apagar las luces que habían sido dejado encendidas por los policías cuando al apagar la luz de la pieza vi que la puerta del armario tenía un manchón de pintura fosforescente esto me sorprendió muchísimo y decidí abrirla y revisé dentro de las camperas que se encontraban allí para decepcionarme nuevamente dado que no encontré nada absolutamente nada. Enojado, furioso terriblemente cansado cerré la puerta con todas mis fuerzas y dado que me bronca era tan grande tomé un cenicero de mármol y lo arrojé hacia la puerta con tal mala suerte que la puerta se rompió pero ¡oh! Sorpresa apareció un papel el cual tenía una nueva pista:”36 367 3427 83 8622 2 867” ¡jajaja! La bronca me sirvió de algo y también mi perseverancia. Me fui a mi casa pensando como descifrarlo y ahí me di cuenta que debía cambiar números por letras. Esto me di cuenta al mirar mi celular……..
Esa noche soñé con todo esto de los códigos.
A la mañana siguiente, me fui a la imprenta tratando de imaginarme lo que quería decir ese papel. Al llegar, mi jefe me preguntó porque había faltado, no le quise mentir, así que trate de explicarle entonces el me recomendó un amigo psiquiatra, pero le agradecí su preocupación y termine pidiéndole disculpas.
Aproximadamente, al llegar las 5 de la tarde, el dueño de la imprenta me pidió que le lleve todas las tarjetas que había hecho en el día a su oficina porque tenía un cliente que las quería comprar. Bajé a toda velocidad para no demorar al cliente, dado que mi maquinaria esta cuatro pisos más arriba, en el preciso momento en que llegaba al último piso me choqué con Mario Gómez, un compañero muy corpulento que subía a decirme que era un chiste de Ernesto Ramírez (el más divertido de toda la imprenta). Al ser envestido por ese cuerpo tan musculoso y venir a tanta velocidad bajé un piso rebotando mi cabeza en cada uno de los escalones.
Terminé de caer completamente desmayado por los golpes y me llevaron al hospital, cuando me desperté estaba acostado en una camilla al lado de una gran ventana verde que daba a una esquina enorme. Al lado mío estaba Ernesto llorando y pidiéndome disculpas, le pregunté por qué lloraba y por qué las disculpas, entonces él me respondió con su voz finita: -¡perdóname no sabía que iba a pasar todo esto! -¡te quise hacer un chiste y mirá como terminó!, después de estas disculpas le pregunté en que hospital me encontraba y el tan compungido y solícito me respondió que estábamos en el hospital Italiano en la calle Griveo; agregando que lo había pedido expresamente dado que él vivía en frente del hospital y que contara con él para lo que quisiera.
Le agradecí muchísimo su acción, pero le rogué que no se sintiera con tanta culpa que después de todo si yo no hubiera bajado tan aprisa no hubiese pasado nada. En ese momento miré mi reloj y como eran las 19 horas y estaba oscureciendo le pedí que se fuera a su casa agradeciéndole desde ya todo lo que había hecho por mí. Él muy emocionado me saludó y me repitió que lo llamará a cualquier hora si necesitaba algo le agradecí nuevamente y lo vi alejarse hacia su casa, no le saqué la vista de encima hasta ver donde entraba cuando terminó de desaparecer su imagen me quede pensando en todo lo que había ocurrido esbozando una sonrisa recordando el suceso. A la media hora de que se fuera Ernesto vino un médico quien me preguntó cómo estaba y si necesitaba algo entonces le pedí si me podían dar algo de comer y beber y algo para sacar el aburrimiento, a lo que me respondió que el vaso de agua era posible pero algo divertido no me podía traer y que lo único divertido que se podía hacer era hablar con el compañero de pieza cosa que tampoco pudo ser dado que me encontraba en una habitación individual. Con el constante aburrimiento me puse a revisar los bolsillos de mi pantalón. Encontré un pañuelo lleno de mocos y un papelito chiquito lo abrí y era el papel del código que había encontrado en el libro, en aquel momento lo volví a leer como quince veces más. Inmediatamente recordé la charla que había tenido con Ernesto y me di cuenta de que había palabras que coincidían: “Griveo, 22/06/1983”. En ese instante entró el médico quien me traía el vaso de agua y le pregunté a qué altura estaba el hospital, me dijo que estábamos al 5206, le agradecí el vaso de agua y además le comente que me sentía cansado (so pretexto para que se retirará) y yo pudiera seguir pensando en todo lo que me estaba sucediendo. Observé nuevamente la casa donde había entrado Ernesto y me cercioré del número de su casa que era el 5223 después de esto leí nuevamente el papel y me fije si la hora coincidía. En el papel estaba escrito 21:35 p.m. y en mi reloj eran las 20:58 p.m. asombrado por tantas coincidencia porque además su apellido “RAMIREZ” cerraba todo, todo coincidía: “Griveo 5223 22/06/1983 21:35 p.m. Ramírez”.
Absorto en mis pensamiento miraba a través de la ventana cuando de repente alrededor de las 22:30 hs. Hubo un amontonamiento de gente que se deshizo al momento de llegar la policía. Atemorizado, sobresaltado, inquieto sin saber que hacer llamé al médico y le pregunté que había sucedido éste me respondió que hubo un crimen. Mi desesperación fue tan grande que salí corriendo del hospital para meterme directamente en la casa de Ernesto. No me daba cuenta realmente de lo que hacía. Atropellaba a todos inclusive a los policías que allí se encontraban. Cuando entré algo me sorprendió porque todos estaba demasiado ordenado, limpio y yo sabía porque lo conocía a Ernesto que era demasiado desordenado. Esta situación me desoriento pero además me preocupó muchísimo entonces sin que la policía se diera cuenta tomé una llave a la cual vi que estaba sobre la mesada de la cocina y me retiré antes de que ellos me echaran.
Me quede sentado en la esquina del hospital observando hacia la casa y esperando que la policía se retirará de ella. Estos recién se fueron alrededor de las 4:30 de la madrugada. Cuando vi todo despejado y que no corría peligro retorné y revisé todo. Busqué durante tres horas sin encontrar nada. Me encontraba decepcionado, desilusionado, desencantado entonces resolví apagar las luces que habían sido dejado encendidas por los policías cuando al apagar la luz de la pieza vi que la puerta del armario tenía un manchón de pintura fosforescente esto me sorprendió muchísimo y decidí abrirla y revisé dentro de las camperas que se encontraban allí para decepcionarme nuevamente dado que no encontré nada absolutamente nada. Enojado, furioso terriblemente cansado cerré la puerta con todas mis fuerzas y dado que me bronca era tan grande tomé un cenicero de mármol y lo arrojé hacia la puerta con tal mala suerte que la puerta se rompió pero ¡oh! Sorpresa apareció un papel el cual tenía una nueva pista:”36 367 3427 83 8622 2 867” ¡jajaja! La bronca me sirvió de algo y también mi perseverancia. Me fui a mi casa pensando como descifrarlo y ahí me di cuenta que debía cambiar números por letras. Esto me di cuenta al mirar mi celular……..
Crimenes en codigos - capitulo 3
Capítulo 3
A la sazón decidí volver para ver si encontraba más pistas. En camino hacia la casa comencé a cambiar los números por letras como había observado en mi celular y en ese momento algo llamó me atención detrás de cada número casi imperceptible se veían letras. Este fue mi gran comienzo de criptógrafo, me concentré y estuve alrededor de dos horas tratando de descifrar este criptograma hasta que después de varias combinaciones formé lo siguiente: la primera decía así: “en la casa hay un papel, está escondido si lo encontrás te va a ayudar mucho”. La segunda era un poco tramposa dado que decía:”pero lo malo es que hay cuatro papeles escondidos y uno es el correcto.
En aquel momento decidí empezar a buscar por toda la casa. Revolví todo el lugar sin ningún resultado. Decepcionado me senté en un rincón del salón y empecé a observar cada lugar detenidamente si bien estaba todo revuelto me llamó la atención una lámpara que para sorpresa había quedado semiparada y en su base se veía una letra, esta era la Y, este hallazgo me entusiasmó así que me puse a buscar nuevamente, pero sólo encontré la letra H, la cual fue encontrada en un lugar demasiado extraño, dado que se encontraba en el jardín y escondida en el único árbol del lugar. Nuevamente contrariado por mi búsqueda me senté en el jardín y comencé a observar la casa desde afuera para ver si me daba una nueva pista para seguir buscando y fue en ese momento en que miré la entrada al sótano.
Tomé una linterna y bajé sigilosamente las escaleras sentía un escalofrío en todo mi cuerpo mientras bajaba las escaleras, cada ruidito me sobresaltaba la linterna apenas alumbraba ese lugar húmedo, sombrío y lleno de misterio. Cuando llegué al último escalón y encontré el interruptor, encendí la luz y para sorpresa mía la lámpara en un segundo me mostró otra letra, la O e inmediatamente se apagó provocando un chispazo. Salí velozmente del lugar por temor a un incendio, pero sólo fue un susto porque la lamparita sólo se había quemado, pero como yo me sentía tan atemorizado por encontrarme en ese lugar me imaginé cualquier cosa.
Llegado a esta altura y sintiéndome cansado y asustado y atemorizado concluí con mi investigación, dado que veía que no llegaba a ninguna parte por mi estado deplorable del momento. Tomé la decisión de regresar a mi casa.
Estaba llegando cuando veo con sorpresa que se encontraba la policía apuré mi paso y al entrar me encuentro con mi madre que estaba llorando le pregunté que había sucedido y ella me responde con voz entrecortada que mi hermano había desaparecido. Esta nueva situación terminó por desplomarme ya no sabía para donde seguir. Así que resolví…
A la sazón decidí volver para ver si encontraba más pistas. En camino hacia la casa comencé a cambiar los números por letras como había observado en mi celular y en ese momento algo llamó me atención detrás de cada número casi imperceptible se veían letras. Este fue mi gran comienzo de criptógrafo, me concentré y estuve alrededor de dos horas tratando de descifrar este criptograma hasta que después de varias combinaciones formé lo siguiente: la primera decía así: “en la casa hay un papel, está escondido si lo encontrás te va a ayudar mucho”. La segunda era un poco tramposa dado que decía:”pero lo malo es que hay cuatro papeles escondidos y uno es el correcto.
En aquel momento decidí empezar a buscar por toda la casa. Revolví todo el lugar sin ningún resultado. Decepcionado me senté en un rincón del salón y empecé a observar cada lugar detenidamente si bien estaba todo revuelto me llamó la atención una lámpara que para sorpresa había quedado semiparada y en su base se veía una letra, esta era la Y, este hallazgo me entusiasmó así que me puse a buscar nuevamente, pero sólo encontré la letra H, la cual fue encontrada en un lugar demasiado extraño, dado que se encontraba en el jardín y escondida en el único árbol del lugar. Nuevamente contrariado por mi búsqueda me senté en el jardín y comencé a observar la casa desde afuera para ver si me daba una nueva pista para seguir buscando y fue en ese momento en que miré la entrada al sótano.
Tomé una linterna y bajé sigilosamente las escaleras sentía un escalofrío en todo mi cuerpo mientras bajaba las escaleras, cada ruidito me sobresaltaba la linterna apenas alumbraba ese lugar húmedo, sombrío y lleno de misterio. Cuando llegué al último escalón y encontré el interruptor, encendí la luz y para sorpresa mía la lámpara en un segundo me mostró otra letra, la O e inmediatamente se apagó provocando un chispazo. Salí velozmente del lugar por temor a un incendio, pero sólo fue un susto porque la lamparita sólo se había quemado, pero como yo me sentía tan atemorizado por encontrarme en ese lugar me imaginé cualquier cosa.
Llegado a esta altura y sintiéndome cansado y asustado y atemorizado concluí con mi investigación, dado que veía que no llegaba a ninguna parte por mi estado deplorable del momento. Tomé la decisión de regresar a mi casa.
Estaba llegando cuando veo con sorpresa que se encontraba la policía apuré mi paso y al entrar me encuentro con mi madre que estaba llorando le pregunté que había sucedido y ella me responde con voz entrecortada que mi hermano había desaparecido. Esta nueva situación terminó por desplomarme ya no sabía para donde seguir. Así que resolví…
martes, 13 de noviembre de 2007
El día de la desaparición - capítulo 1
Me llamo Lucas tengo 16 años y voy a relatarles la historia de mi hermana Ludmila, es un poco rara pero voy a contarla.
Ella tenía 16 años igual que yo, vivíamos con mi mamá llamada Silvia, mi padre murió hace mucho por un problema cardíaco.
Vivíamos en el barrio de Palermo, en una casa bastante grande.
Todos los sábados íbamos a bailar con mi hermana a New City, que quedaba a diez cuadras de nuestra casa. De esa semana lo que yo recuerdo es que habíamos tratado de convencer a mi mamá para ir a bailar, porque había problemas en el barrio y ella tenía miedo de que nos pasara algo. Finalmente logramos convencerla, después de tanto trabajo.
Era sábado mi hermana paso todo el día viendo que se iba a poner y yo, como siempre, mirando desde mi balcón, los árboles, la gente que pasaba. Pero ese día no era como todos, sentía como que algo iba a pasar y no sabía. Las calles estaban solitarias, ningún alma pasaba por allí, apenas se escuchaba el canto de un pájaro que estaba entre los árboles.
Eran las once y Sebas, un compañero del colegio, nos pasó a buscar para ir al boliche; mi hermana se había vestido con una pollera demasiado corta y una musculosa bastante escotada, ¡¡¡odio que se vista a si!!! Pero bueno, si le decía algo no me iba a ser caso.
Mientras que íbamos al lugar ninguno de los tres dijo nada, era un día demasiado raro. Llegamos y estaban las amigas de mi hermana y los míos. Allí pasamos toda la noche divirtiéndonos. Tipo tres, salimos con mis amigos a tomar algo al bar de la esquina, desde allí vi a mi hermana con una de sus amigas Carla, subirse a un auto. Yo pensé que a dormir a lo de una amiga y que ya le había avisado a mamá, pero lo raro es que no me había dicho nada a mi, a parte ella sabe que yo la cuido mucho. Rápidamente tome mi celular y llame a mi casa para quedarme tranquilo pero no contestaba nadie, y asimilé que por la hora que era mi mamá estaba durmiendo, luego llame a Ludmila al celular pero tampoco contestaba, y cada segundo que pasaba me ponía mas preocupado. Deje a mis amigos y fui a mi casa, al llegar me encontré con toda la casa desordenada, la habitación de mi mamá toda revuelta, era como si hubieran estado buscando algo y no lo encontraran, pero se habían llevado a mi madre.
¡¡¡Yo sabia que iba a pasar algo malo ese día!!! E inmediatamente llame a la policía le conté todo lo que estaba sucediendo y en menos de diez minutos estaban en mi domicilio. Tomaron todas las pistas necesarias, mandaron un grupo de patrulleros a buscar a mi mamá, Ludmila y Carla.
El comisario William me llevo a lo de mis tíos para que descansara y mientras iba al baño escucho que el comisario le decía a mi tío que las tres victimas habían desaparecido por algo que el ya sabia. Al escuchar esa frase “por algo que el ya sabia”, sentí como que un gran frió en el cuerpo.
Dos días después volví a mi casa, seguía todo como aquella noche pero hubo algo que me llamó la atención. En la pared había una mancha de arena o cemento, no me acuerdo, me parece que era cal, la cal es una sustancia blanca, es un oxido de calcio. Y me puse a pensar, tomé con un pañuelo que tenia, un poco de aquel polvo. Y me fui.
A la noche mis tíos se habían ido a una reunión y me habían dejado solo. Fui a buscar aquel pañuelo y empecé a observarlo, subí a la habitación de mis tíos y debajo de la cama había una gran caja que mi tío me había prohibido acercarme a ella, pero yo la abrí y dentro de ella había recuerdos de su niñez, en ese momento sonó el teléfono y la voz de un hombre dijo………………
CONTINUARÁ
Ella tenía 16 años igual que yo, vivíamos con mi mamá llamada Silvia, mi padre murió hace mucho por un problema cardíaco.
Vivíamos en el barrio de Palermo, en una casa bastante grande.
Todos los sábados íbamos a bailar con mi hermana a New City, que quedaba a diez cuadras de nuestra casa. De esa semana lo que yo recuerdo es que habíamos tratado de convencer a mi mamá para ir a bailar, porque había problemas en el barrio y ella tenía miedo de que nos pasara algo. Finalmente logramos convencerla, después de tanto trabajo.
Era sábado mi hermana paso todo el día viendo que se iba a poner y yo, como siempre, mirando desde mi balcón, los árboles, la gente que pasaba. Pero ese día no era como todos, sentía como que algo iba a pasar y no sabía. Las calles estaban solitarias, ningún alma pasaba por allí, apenas se escuchaba el canto de un pájaro que estaba entre los árboles.
Eran las once y Sebas, un compañero del colegio, nos pasó a buscar para ir al boliche; mi hermana se había vestido con una pollera demasiado corta y una musculosa bastante escotada, ¡¡¡odio que se vista a si!!! Pero bueno, si le decía algo no me iba a ser caso.
Mientras que íbamos al lugar ninguno de los tres dijo nada, era un día demasiado raro. Llegamos y estaban las amigas de mi hermana y los míos. Allí pasamos toda la noche divirtiéndonos. Tipo tres, salimos con mis amigos a tomar algo al bar de la esquina, desde allí vi a mi hermana con una de sus amigas Carla, subirse a un auto. Yo pensé que a dormir a lo de una amiga y que ya le había avisado a mamá, pero lo raro es que no me había dicho nada a mi, a parte ella sabe que yo la cuido mucho. Rápidamente tome mi celular y llame a mi casa para quedarme tranquilo pero no contestaba nadie, y asimilé que por la hora que era mi mamá estaba durmiendo, luego llame a Ludmila al celular pero tampoco contestaba, y cada segundo que pasaba me ponía mas preocupado. Deje a mis amigos y fui a mi casa, al llegar me encontré con toda la casa desordenada, la habitación de mi mamá toda revuelta, era como si hubieran estado buscando algo y no lo encontraran, pero se habían llevado a mi madre.
¡¡¡Yo sabia que iba a pasar algo malo ese día!!! E inmediatamente llame a la policía le conté todo lo que estaba sucediendo y en menos de diez minutos estaban en mi domicilio. Tomaron todas las pistas necesarias, mandaron un grupo de patrulleros a buscar a mi mamá, Ludmila y Carla.
El comisario William me llevo a lo de mis tíos para que descansara y mientras iba al baño escucho que el comisario le decía a mi tío que las tres victimas habían desaparecido por algo que el ya sabia. Al escuchar esa frase “por algo que el ya sabia”, sentí como que un gran frió en el cuerpo.
Dos días después volví a mi casa, seguía todo como aquella noche pero hubo algo que me llamó la atención. En la pared había una mancha de arena o cemento, no me acuerdo, me parece que era cal, la cal es una sustancia blanca, es un oxido de calcio. Y me puse a pensar, tomé con un pañuelo que tenia, un poco de aquel polvo. Y me fui.
A la noche mis tíos se habían ido a una reunión y me habían dejado solo. Fui a buscar aquel pañuelo y empecé a observarlo, subí a la habitación de mis tíos y debajo de la cama había una gran caja que mi tío me había prohibido acercarme a ella, pero yo la abrí y dentro de ella había recuerdos de su niñez, en ese momento sonó el teléfono y la voz de un hombre dijo………………
CONTINUARÁ
El día de la declaración - capítulo 2
-¿Estas bien Lucas? Soy el tío...
-Si, estoy bien.
-No te olvides que mañana llama Williams.
Al otro día el comisario llamó diciendo que es posible que el segundo nombre del secuestrador era “Sebastián”. El dijo que habían encontrado a unas veinte cuadras de mi casa, en un descampado, la ropa de tres víctimas y se decía que por ahí era la ropa de mi hermana, mi mamá y de Carla. Una de las pistas que llamó la atención del comisario fue una mancha de cal en la ropa encontrada. Los policías llevaron una muestra de aquel polvo. En ese momento me di cuenta que yo tenía una muestra de cal en mi casa y eso ayudaría a que se descubriera el hecho. Llamé rápidamente a Williams para contarle que yo tenía una muestra y si podían analizarla para ver si era la misma sustancia.
Dos días después llamó Williams. Yo pensé que eran los resultados del análisis, pero no, era para decirnos que había sospechosos de que hubiera sido el tío. A la noche de ese veinte y cuatro de mayo vino un grupo de patrulleros a buscarlo y se lo llevaron. Al otro día recibí una llamada policial diciendo que mi tío tenía que declarar ante la justicia pero ese día no quiso dar declaraciones, con ésta reacción la policía empezó a creer que era el culpable.
Unos días después mi tío declaró y dijo que el había estado, el día de la desaparición, en mi casa, pero luego se fue porque tenía un compromiso. Como había testigos que habían visto salir a mi tío de mi casa junto a mi hermana y conmigo, por eso no quedó detenido. Volvimos a la casa de mi tío, nadie decía nada,¡¡¡...SILENCIO...!!!
A los dos días volvieron a desaparecer dos personas más. Esa noche llamó Williams diciendo que tenía la sospecha de que esos dos desaparecidos eran testigos claves que se habían presentado a declarar. Cuando mi tío terminó de hablar con Williams yo le pregunte quienes eran los dos testigos que habían desaparecido, él me dijo que eran dos vecinas.
A los días llamó el detective para poder decirnos que habían terminado los análisis y que ya tenían los resultados. Las dos muestras eran lo mismo, la misma cal de mi casa y la de la ropa encontrada. Él me dijo que tenía la sospecha de que el secuestrador era..............
CONTINUARÁ......
-Si, estoy bien.
-No te olvides que mañana llama Williams.
Al otro día el comisario llamó diciendo que es posible que el segundo nombre del secuestrador era “Sebastián”. El dijo que habían encontrado a unas veinte cuadras de mi casa, en un descampado, la ropa de tres víctimas y se decía que por ahí era la ropa de mi hermana, mi mamá y de Carla. Una de las pistas que llamó la atención del comisario fue una mancha de cal en la ropa encontrada. Los policías llevaron una muestra de aquel polvo. En ese momento me di cuenta que yo tenía una muestra de cal en mi casa y eso ayudaría a que se descubriera el hecho. Llamé rápidamente a Williams para contarle que yo tenía una muestra y si podían analizarla para ver si era la misma sustancia.
Dos días después llamó Williams. Yo pensé que eran los resultados del análisis, pero no, era para decirnos que había sospechosos de que hubiera sido el tío. A la noche de ese veinte y cuatro de mayo vino un grupo de patrulleros a buscarlo y se lo llevaron. Al otro día recibí una llamada policial diciendo que mi tío tenía que declarar ante la justicia pero ese día no quiso dar declaraciones, con ésta reacción la policía empezó a creer que era el culpable.
Unos días después mi tío declaró y dijo que el había estado, el día de la desaparición, en mi casa, pero luego se fue porque tenía un compromiso. Como había testigos que habían visto salir a mi tío de mi casa junto a mi hermana y conmigo, por eso no quedó detenido. Volvimos a la casa de mi tío, nadie decía nada,¡¡¡...SILENCIO...!!!
A los dos días volvieron a desaparecer dos personas más. Esa noche llamó Williams diciendo que tenía la sospecha de que esos dos desaparecidos eran testigos claves que se habían presentado a declarar. Cuando mi tío terminó de hablar con Williams yo le pregunte quienes eran los dos testigos que habían desaparecido, él me dijo que eran dos vecinas.
A los días llamó el detective para poder decirnos que habían terminado los análisis y que ya tenían los resultados. Las dos muestras eran lo mismo, la misma cal de mi casa y la de la ropa encontrada. Él me dijo que tenía la sospecha de que el secuestrador era..............
CONTINUARÁ......
El día de la verdad - capítulo 3
Un hombre de apellido Gómez y de segundo nombre Sebastián- el mismo del que se había hablado hace unos días-. Le dije que, junto con la policía, investigaron a las posibles personas de dicho nombre.
El detective aceptó mi propuesta y comenzó la investigación. En ese instante me senté en una silla, suspiré profundo y pensé que, por lo agotado que estaba por todo ese sucedido, me podría tomar unas vacaciones. Me quería alejar del mundo, de mis tíos, de mis amigos, del barrio, de todo... Quería estar sólo. Dejé todo en manos de Williams porque le tengo mucha confianza. Antes de viajar le pedí que cualquier noticia e información que tuviese no me avisara.
A la semana siguiente ya estaba arriba del avión destino a Brasil; lo único que quería era disfrutar, no me parecía justo que un chico de 16 años le pasara todo esto.
Llegué, me alojé en un hotel que pude pagar con mis escasos ahorros y salí a caminar. Cuando estaba almorzando me llama Williams, me pareció extraño, ya que le había dicho que no me avisara nada, entonces atendí.
-Hola ¿Williams?
-Sí, el mismo, te llamaba para decirte que lo que investigamos nos pareció muy extraño.
-¿Qué pasó?
-Parece que el asesino no esta en la Argentina, se escapó.
-¡¿Qué?! No lo puedo creer…
-Si es verdad. Ahora mandamos a la policía a los países mas cercanos, porque tan lejos no se habrá ido en solo un día.
-Bueno, está bien. Cualquier cosa llámame.
Volví al hotel, ya no tenía ganas de nada. Me encerré en la habitación y no salí de ahí durante cuatro días, hasta que escuché los ruidos de muchos patrulleros, algunos policías entraron al hotel para investigar si ahí estaba el asesino.
Salí de mi cuarto y vi que la policía venía hacia a mi y…
Ahora estoy acá entre estas cuatro paredes.
Williams sabía que yo era el asesino, nunca me dijo que sospechaba de mí, no pude escapar.
Nunca se supo donde se encontraban los cuerpos de las victimas.
Ni lo diré.
Soy adoptado. Asesiné a “mi familia” porque en 14 años nunca me contaron la verdad sobre mi identidad.
Me enteré que mi madre biológica me dió en adopción y una señora, que hasta entonces era “mi mamá”, hizo todos los tramites para mi tenencia. A dos días de mi entrega, se enteran que mi madre me reclama. Esta señora, con mucha bronca, no se quedó con los brazos cruzados y se vengó quitándole la vida.
Estuve todos estos años viviendo con una asesina.
Por eso hice lo mismo con ella. Me vengué de la misma forma que lo hizo con mi madre. Maté a mi supuesta hermana y a su amiga para que no revelaran la verdad como testigos.
FIN
Integrantes:
Abril Vilares
Roció Casado
Ayelen Arcidiacono
Ayelen Fernández
Paula Belmonte
Fiorella Fortuni
Agustina Pérez
Sofía Rosales
El detective aceptó mi propuesta y comenzó la investigación. En ese instante me senté en una silla, suspiré profundo y pensé que, por lo agotado que estaba por todo ese sucedido, me podría tomar unas vacaciones. Me quería alejar del mundo, de mis tíos, de mis amigos, del barrio, de todo... Quería estar sólo. Dejé todo en manos de Williams porque le tengo mucha confianza. Antes de viajar le pedí que cualquier noticia e información que tuviese no me avisara.
A la semana siguiente ya estaba arriba del avión destino a Brasil; lo único que quería era disfrutar, no me parecía justo que un chico de 16 años le pasara todo esto.
Llegué, me alojé en un hotel que pude pagar con mis escasos ahorros y salí a caminar. Cuando estaba almorzando me llama Williams, me pareció extraño, ya que le había dicho que no me avisara nada, entonces atendí.
-Hola ¿Williams?
-Sí, el mismo, te llamaba para decirte que lo que investigamos nos pareció muy extraño.
-¿Qué pasó?
-Parece que el asesino no esta en la Argentina, se escapó.
-¡¿Qué?! No lo puedo creer…
-Si es verdad. Ahora mandamos a la policía a los países mas cercanos, porque tan lejos no se habrá ido en solo un día.
-Bueno, está bien. Cualquier cosa llámame.
Volví al hotel, ya no tenía ganas de nada. Me encerré en la habitación y no salí de ahí durante cuatro días, hasta que escuché los ruidos de muchos patrulleros, algunos policías entraron al hotel para investigar si ahí estaba el asesino.
Salí de mi cuarto y vi que la policía venía hacia a mi y…
Ahora estoy acá entre estas cuatro paredes.
Williams sabía que yo era el asesino, nunca me dijo que sospechaba de mí, no pude escapar.
Nunca se supo donde se encontraban los cuerpos de las victimas.
Ni lo diré.
Soy adoptado. Asesiné a “mi familia” porque en 14 años nunca me contaron la verdad sobre mi identidad.
Me enteré que mi madre biológica me dió en adopción y una señora, que hasta entonces era “mi mamá”, hizo todos los tramites para mi tenencia. A dos días de mi entrega, se enteran que mi madre me reclama. Esta señora, con mucha bronca, no se quedó con los brazos cruzados y se vengó quitándole la vida.
Estuve todos estos años viviendo con una asesina.
Por eso hice lo mismo con ella. Me vengué de la misma forma que lo hizo con mi madre. Maté a mi supuesta hermana y a su amiga para que no revelaran la verdad como testigos.
FIN
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